El funcionamiento del equipo se basa en la aplicación de una frecuencia de vibración constante sobre un chorro de líquido que fluye a través de una boquilla. Esta vibración rompe el chorro en gotas individuales y uniformes que, al caer en un baño de endurecimiento, se transforman en perlas sólidas o cápsulas. Para evitar que las gotas se fusionen durante la caída, el sistema aplica una carga electrostática superficial que las repele entre sí, asegurando la integridad de cada unidad.
¿Qué tipos de materiales se pueden procesar con este equipo?
El sistema es altamente flexible y permite trabajar con diversos materiales de recubrimiento, siendo el alginato de sodio uno de los más comunes debido a su biocompatibilidad. Además, es posible utilizar otros polímeros como quitosano, gelatina, agarosa o ceras termofusibles. El equipo permite la encapsulación de una gran variedad de contenidos, incluyendo cultivos celulares, enzimas, fragancias, aceites esenciales y compuestos bioactivos.
¿Qué ventajas ofrece la tecnología de vibración frente a otros métodos?
A diferencia de los métodos de pulverización convencionales, la tecnología de vibración ofrece un control excepcional sobre el tamaño de las cápsulas. Esto permite obtener diámetros que varían desde los 80 micrómetros hasta los 4000 micrómetros con una desviación estándar mínima. La alta tasa de producción y la uniformidad obtenida reducen significativamente el desperdicio de reactivos y aseguran resultados consistentes en ensayos clínicos o pruebas de estabilidad.
¿Es posible escalar el proceso de encapsulación?
Sí, el equipo está diseñado pensando en la escalabilidad. Mientras que los modelos básicos son ideales para pruebas iniciales a pequeña escala, las configuraciones avanzadas permiten el uso de sistemas de boquillas múltiples para aumentar el volumen de producción sin alterar las características fisicoquímicas de las microcápsulas desarrolladas en la fase de optimización.
¿Qué facilidades de mantenimiento y limpieza ofrece el sistema?
La higiene es prioritaria en los procesos biotecnológicos. Por ello, todos los componentes que entran en contacto con el producto están fabricados en materiales resistentes y son fáciles de desmontar para su limpieza. Además, ciertas configuraciones permiten la esterilización en autoclave, lo que garantiza condiciones asépticas estrictas para el cultivo de células vivas o la preparación de fármacos inyectables.
